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La estrella de Belén

LA ESTRELLA DE BELÉN
Por: Alberto Quijano Vodniza
Master en Física-Universidad de Puerto Rico
Gundador y Director del Observatorio Astronómico
Universidad de Nariño

Estamos en Navidad….Época de sueños y de viejas nostalgias, en la que cada tic-tac del reloj va acompañado de la caída de un pequeño copo de nieve, recordándonos que también el descenso es vida, también los sufrimientos son parte de nuestra evolución cósmica. Muchas veces debemos renacer de nuestras cenizas para poco a poco volver a empezar, volver a emprender otros vuelos quizá a las mismas cumbres que no alcanzamos o talvez debemos girar, obedeciendo al viento y mirar las primaveras e inviernos de otros lugares que posiblemente también estuvieron en algún amanecer en nuestros ojos.

Es Navidad, la época de los niños y de los que caminamos por la segunda mitad del sendero con nieve en las pestañas, algo de cenizas en el alma, pero con la viva llama del volcán cósmico.

Es Navidad, la misma época que en nuestros años infantiles despertaba al muñeco de nieve que moría bajo la vida de los rayos del sol; época de cantarinas luces que imitan rítmicamente el canto de las luciérnagas en el marco de las sombras; tiempo de castillos de pólvora y constelaciones de truenos que recuerdan a nuestros corazones que el mundo donde vivimos es simplemente una copia de las gigantescas galaxias que danzan en un Universo que es simplemente otra copia de un Gigantesco Cosmos que también danza con el tic-tac de nuestros corazones.

Hablo de la Navidad de los tres Reyes Magos del ayer y de los tres Astrónomos de hoy. Hablo de los tres  Maestros que caminaron el desierto tras la huella de la Estrella de Belén.

En antiguos pergaminos se escribió:

Habiendo, pues nacido Jesús en Belén de Judá, reinando Herodes, he aquí que unos Magos vinieron del Oriente a Jerusalén, preguntando: ¿ Dónde está el nacido rey de los judíos? Porque nosotros vimos en Oriente su Estrella y hemos venido con el fin de adorarle. Oyendo ésto el rey Herodes, turbóse y con él toda Jerusalén, entonces Herodes llamando en secreto a los Magos, averiguó cuidadosamente de ellos el tiempo en que la Estrella les apareció, y les dijo: Id e informaos puntualmente de lo que hay de ese niño, y en habiéndole hallado, dadme aviso, para ir yo también a adorarle. Luego que oyeron ésto al rey, partieron, y he aquí que la estrella que habían visto en Oriente iba delante de ellos, hasta que, llegando sobre el sitio en que estaba el niño, se detuvo”.

Mateo II, 1, 9.

Pero qué era realmente esa estrella?  Hay varias teorías acerca de su naturaleza, pero hay una que podría ser la más adecuada. Pues bien, el calendario juliano fue usado por muchos siglos, fue elaborado por el astrónomo Sosígenes de Alejandría e introducido por Julio César y su tiempo igual a cero, o tiempo de inicio, se hizo corresponder con el hecho legendario de la “fundación de Roma”, o mejor confusamente con el reinado de varios gobernantes romanos supuestamente contemporáneos al hecho legendario. Sin embargo, en el siglo VI después de Cristo, el monje Exiguus sugirió que el calendario debería principiar con el nacimiento de Cristo, y calculó, sin base histórica bien cimentada, haber ocurrido en al año 754 después de la “fundación de Roma”. La propuesta fue aceptada solo paulatinamente, por ejemplo en el siglo IX después de Cristo, Carlomagno ordenó este cambio en el calendario dentro de su imperio.

Si analizamos la situación, hay considerable incertidumbre en los cálculos efectuados por Exiguus y entonces, aunque la Navidad la celebramos el 25 de diciembre, parece ser que esa fecha no es la correcta. Si nos basamos en hechos relatados por fuentes históricas, Herodes murió propiamente en el año cuatro antes de Cristo, lo cual está en conflicto en primera instancia con lo sostenido en el Nuevo Testamento porque San Lucas y San Mateo afirman que Cristo nació durante el reinado de Herodes.

Afortunadamente la ocurrencia de eventos astronómicos han probado a menudo ser medios suficientemente adecuados para probar la exactitud de la fecha de ocurrencia de acontecimientos históricos. La corta descripción de la estrella de Belén en Mateo puede sin embargo proveer una pista valiosísima.

Muchos intentos se han hecho para identificar la naturaleza de esa estrella y se ha sugerido por ejemplo, que pudo haber sido una Supernova; pero un fenómeno de tanta grandeza debería haberse visto y registrado también en lugares apartados de la Tierra y ese tipo de registros no existen. Otra teoría, muy común por cierto, expresa que la estrella de Belén fue el cometa Halley y por eso el pintor renacentista Giotto, colocó a la estrella como un cometa en el conocido fresco de la Natividad. Pero estudios astronómicos exactos indican que una aparición del cometa Halley ocurrió durante octubre en el año 12 antes de Cristo y los registros históricos del reinado de Herodes no coinciden con esta fecha. Es bueno sin embargo aclarar que una visión del cometa Halley o de otro cometa resplandeciente si podría haber puesto en alerta a los astrólogos de Oriente para pronosticar signos venideros en el Cielo.

La explicación que parece más adecuada postula que la “Estrella de Belén” fue el resultado de un alineamiento muy cerrado de los planetas Júpiter y Saturno en el año 7 antes de Cristo en la constelación de Piscis!. Esta fecha coincide sensiblemente con la fecha histórica del reinado de Herodes. La conjunción de estos planetas en Piscis en el tiempo en que el punto astronómico conocido como punto vernal estaba trasladándose del signo Aries al signo de Piscis, podría haber tenido un significado muy especial para los astrólogos de la región de Mesopotamia, quienes eran muy versados con esta “ciencia”. Además existe otro hecho intrigante: El pez fue usado como signo secreto informativo por los primeros cristianos antes de optar como símbolo de la religión a la cruz.

Si asumimos que esta teoría es correcta, entonces la fecha más posible del nacimiento de Cristo ha sido calculada en septiembre 15 del año 7 antes de la era. Esto no es contradicción, ya que nuestro calendario tomó como fecha inicial el nacimiento de Cristo con bases históricas no correctas.

Pero recientemente se ha postulado otra hipótesis que también es intrigante y tiene que ver con un acercamiento estrecho entre la Luna y Júpiter ocurrida el 17 de abril del año 6 antes de nuestra era.

Ambas hipótesis coinciden aproximadamente con el año.

Bueno, es importante aclarar aquí que estas son hipótesis, son modelos astronómicos, y requieren de mayor cantidad de evidencias para ser aceptados científicamente. Lo importante de todo el asunto es que Jesús de Nazaret nació efectivamente…No importa la fecha, no importa que se haya encarnado en nuestro planeta en otro mes, en otro día y en otro año. Lo trascendental es que Jesús debe nacer en cada uno de nuestros corazones, y en el verdadero Belén.

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